Las Redes Sociales y mensajería instantánea han resultado ser una potente herramienta con un potencial riesgo intrínseco.
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| Dibujo por Agustin Estefanell |
Vista la comunicación desde el llamado fenómeno
“Small world” (donde los nodos son los usuarios y las interconexiones son la
información que fluye a través de ellos) los flujos de información han
incrementado su velocidad de tal forma que los nodos han pasado prácticamente a
un segundo plano, más parecidos a las columnas de una galería o un puente (arquitectónicamente
hablando) que a mini-hubs de información. A esto se le podría llamar “Fenómeno
small world acelerado”. En esta situación el contenido de la información se
vuelve secundario siendo la velocidad de difusión y propagación el elemento
primario. Prima la superficialidad sobre la calidad y el “impacto” de la
información sobre la utilidad de la misma.
Los dispositivos, las aplicaciones y la
conectividad han dado a la información la capacidad de volverse “Viral” alcanzando
una infinidad de nodos o individuos casi instantáneamente o en tiempos
asombrosos.
De esta forma, el contenido de la información posee
un potencial alcance masivo y su impacto en la percepción (de las masas y la sociedad) puede ser generalizado e instantáneo,
alineando una gran masa de gente en una única dirección (independientemente del
sentido).
En otras palabras las redes sociales dan la
posibilidad de que un archivo con tendencia viral, tenga el potencial de
generar una difusión masiva e instantánea
generando un impacto de gran escala en la sociedad, igual de instantáneo y muchas veces irreflexivo.
Independientemente de la vulnerabilidad de estos
flujos de información para ser manipulados y ser manipuladores de opinión, estos
generalmente se dan en forma espontánea y poseen un comportamiento más bien
randómico y salvaje, debido a que no existe un set de reglas que regulen este
comportamiento ni sus disparadores.

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